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Lesiones y adaptaciones

Cambiar el ejercicio no es rebajar el entrenamiento

Una barra hexagonal en lugar de una recta cambia dónde cae la carga. Un ejemplo de las tres cosas que se tocan cuando alguien entrena con una limitación.

Por Equipo ELIT

Adaptar un ejercicio suena a hacer menos. En la práctica es al revés: es lo que permite seguir entrenando fuerte cuando el movimiento de siempre no encaja contigo hoy.

Un ejemplo: la barra hexagonal

En el vídeo hay un peso muerto con barra hexagonal. La diferencia con la barra recta no está en el peso: está en dónde queda ese peso.

Con la barra recta la carga va por delante del cuerpo, y la espalda tiene que trabajar para contrarrestarla. Con la hexagonal te metes dentro de la barra: el peso queda a los lados, alineado contigo. El tronco se mantiene más vertical, la zona lumbar recibe menos tensión y el gesto se parece bastante a levantar una caja del suelo, que al final es para lo que sirve.

No es una versión fácil. Es el mismo patrón con otra herramienta.

Las tres cosas que se pueden tocar

Cuando alguien viene con una molestia o una limitación, hay tres palancas:

  • El ejercicio. Si un movimiento no te va, se cambia por otro que trabaje lo mismo sin pasar por la zona.
  • La carga. Mismo ejercicio, menos peso o menos recorrido.
  • El ritmo. Menos repeticiones en el mismo tiempo, o más descanso entre estaciones.

Casi nunca hace falta mover las tres a la vez. Y como se entrena por estaciones, ese cambio no para la clase de nadie: cada persona está en lo suyo.

Lo que no hacemos

Somos entrenadores, no fisioterapeutas. No diagnosticamos, no tratamos y no prometemos que te vayas a recuperar de nada. Si algo tiene pinta de necesitar a otro profesional, te lo decimos.

Lo que sí hacemos es que no tengas que esperar a estar «bien del todo» para volver a entrenar.

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